Esta afirmación corresponde al artículo de Paula Nevado, Secretaria General de Marcas de Restauración, que colaboró para Tormo Franquicias y Franquiciashoy en el Informe Perspectivas Franquicias 2020.

A continuación, facilitamos el artículo completo:

paula nevadoDicen que la vida es un continuum y para el sector de la restauración, que no descansa, más aún, pero tomemos el inicio de año como excusa para reflexionar sobre sus retos y el papel del sistema de franquicia como elemento clave para dar respuesta a alguno de ellos.

La conocida como Restauración Organizada y Moderna parece inaugurar un ciclo en este 2020 definido por la consolidación de su eficiente modelo operativo que tiene en la marca su valor más fuerte. También está resultando esencial su capacidad de adaptación a las demandas del consumidor-ciudadano con la ideación de conceptos e incorporación de tendencias alimenticias.

Esa consolidación se debe, en buena medida, al músculo financiero de las cadenas de restauración que están ejecutando planes de expansión con éxito y haciendo rentable una actividad que se está amoldando a unos hábitos, ya no tan nuevos, que están generando dinámicas y ocasiones de consumo que se están sabiendo cubrir y fomentar.

Al tiempo, el sistema de franquicia se va posicionando en España como una alternativa muy segura para
emprender, no para de crecer el número de comercios que eligen ese modelo y que la restauración es uno de los sectores preferidos para apostar en franquicia.

Así que, con toda lógica, se están desarrollando al unísono los modelos de restauración moderna y el
de franquicia. Las cadenas aportan marcas bien posicionadas y el talento y la capacidad de haber
creado un modelo reproducible y las franquicias propician el crecimiento por el control de riesgos y
esfuerzos y la facilidad de acceso a la financiación. Y es que son tiempos de incertidumbre y grandes desafíos, a todos los niveles, que favorecen alianzas y fórmulas empresariales que den garantías.

No obstante, la restauración se encuentra, como se apuntaba al principio, en el arranque de un ciclo
complejo marcado por una alta competencia, un consumidor muy concienciado con su salud y el
medioambiente y un regulador muy activo que ha puesto el foco en la sostenibilidad, en su sentido más
trasversal. La formación de los trabajadores seguirá siendo esencial, sobre todo, para adquirir competencias tecnológicas; el cuidado de la salud y el fomento de una dieta equilibrada inspirarán -como ya ocurre- la oferta de la restauración moderna; la reducción del impacto medioambiental tendrá numerosas traducciones: innovación en packaging, control de desperdicio alimentario…

Pero parece que todos los retos están ya en el ADN de los emprendedores que se decidan a abrir una franquicia de alguna de estas grandes marcas y que estas cadenas, por sus estructuras e historia, son locomotoras de innovación y cambio, de modo que, una vez más, habrá desarrollo y crecimiento al unísono de franquicias y restauración moderna.

Paula Nevado
Secretaria General de Marcas de Restauración